Washington D.C., Estados Unidos (11 de diciembre de 2025) – En una escalada de tensiones respecto a la gestión del agua en la frontera, el expresidente Donald Trump acusó al gobierno mexicano de verter agua contaminada en el Río Tijuana, lo que representa un peligro inminente para la salud de las comunidades en el sur de California y la frontera de Texas.
La acusación de Trump
Durante su intervención en las redes sociales, especialmente en Truth Social, Trump declaró que “México debe solucionar su problema de agua y de drenaje de forma inmediata. ¡Esto representa una verdadera amenaza para los habitantes de Texas, California y de los Estados Unidos!”. Sus comentarios vienen acompañados de un video que supuestamente muestra las descargas de aguas residuales en el Río Tijuana, subrayando su preocupación sobre los efectos en la salud pública.
Esta afirmación se produce dos días después de que el expresidente emitiera una advertencia sobre la posibilidad de imponer aranceles adicionales a los productos mexicanos si no se entrega el agua estipulada por el Tratado de Aguas de 1944, el cual regula el uso compartido de recursos hídricos entre México y Estados Unidos.
El contexto del tratado
El Tratado de Aguas de 1944 establece que México debe proporcionar hasta 1,750 millones de metros cúbicos de agua a Texas anualmente. Sin embargo, las sequías severas han obligado a las autoridades mexicanas a priorizar el uso del agua para consumo humano y actividades agrícolas, lo que ha generado tensiones en la relación bilateral. Trump exigió la entrega de 246 millones de metros cúbicos de agua antes de que finalice el año, subrayando que la falta de cumplimiento por parte de México sería inaceptable.
Respuesta de México
En respuesta a las acusaciones de Trump, la presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, realizó declaraciones durante una conferencia de prensa. Sheinbaum enfatizó que México tiene la intención de cumplir con el tratado, pero que se requiere un reconocimiento de la disponibilidad de agua real en la frontera norte para cumplir con las expectativas estadounidenses y al mismo tiempo, mantener el bienestar de sus ciudadanos.
“México cumplirá el Tratado de 1944 sin comprometer el consumo humano ni la actividad agrícola”, aseguró.
Implicaciones para la salud pública
Las acusaciones de Trump ante la contaminación del agua presentan un potencial impacto significativo tanto en la salud pública como en las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. Los problemas de drenaje y la escasez de agua en la región han sido temas recurrentes en la política fronteriza, y la situación actual resalta la necesidad de soluciones sostenibles y colaborativas entre ambos países.
La denuncia de Trump no solo se limita al aspecto físico de la contaminación, sino que también podría utilizarse como un arma política en un contexto electoral y diplomático, en medio de una creciente preocupación sobre la gestión de los recursos hídricos en el oeste de Estados Unidos.
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