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PYMES latinoamericanas que crecen al reinventarse frente al COVID-19

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) hacía público que,  “Las pequeñas y medianas empresas que dependen de las ventas diarias y tienen escasas o nulas reservas de liquidez,  sometidas a un grave estrés financiero y es posible que tengan que despedir trabajadores”.

Razón por los que los siguientes empresarios se reinventaron llegando en muchos casos a facturar más de lo que hacían antes de la pandemia.

Discoteca por Zoom

El colombiano Sebastián González es reconocido en el sector del entretenimiento en Bogotá, Colombia, donde cuenta con varias discotecas .

González se replanteó un nuevo formato de fiesta con la llegada de la pandemia; fiestas por la plataforma Zoom.

Las primeras fiestas a finales de marzo, se unieron hasta 500 personas y  era gratuitas; actualmente se cobra US$5 por entradas a los hombres y las mujeres son gratis, algo muy común en las discotecas colombianas.

La iniciativa dio lugar a que empresas de licor aprovechan las fiestas para para promocionar sus productos al ver la gran acogida de la estrategia del empresario, el cual agradece el boca a boca y la inversión en plataformas como Facebook e Instagram.

Un punto muy a favor es que el gasto es mucho menor, “No inviertes más de US$300 en una gran noche. Mientras que abrir una disco para 800 personas tiene costos fijos de unos US$8.000”, explica el empresario.

Frutas y verduras a domicilio

“La Trocha” en Bogotá,  es regentada por Natalia Peris junto a su socia. En ella comercializa alimentos y envasados orgánicos de pequeños productores y artesanos locales.

“Decidimos cerrar las puertas y seguir funcionando de puertas para adentro solamente con domicilios y entrega personal a los vecinos que pudieran pasar a recoger la compra”, comenta Natalia.

Los lunes, miércoles y viernes organizan las entregas, el resto de la semana reciben los pedidos y se organizarían con las fincas y los productores.

“No teníamos ningún sistema de domicilios organizados, así que tuvimos que movernos a encontrar un servicio de bicimensajería”, explica Peris.

“Nuestras ventas han subido tres veces lo que eran. Ha pasado de ser un negocio que se mantenía como podía poco a poco a vernos por primera vez con un volumen de ventas que, por suerte, conseguimos manejar”.

“Es bonito ver que mucha gente ha decidido irse por el lado de la comida orgánica y que ha visto esto como un buen momento para apoyar al campo”, asegura Natalia.

Este crecimiento les hizo contratar a dos personas más, dar más atención al manejo de las redes sociales, grandes aliadas en la reestructuración aunque desean mantener que sea un comercio del barrio;  “Es un punto de encuentro de los vecinos, que vienen a charlar, a contarnos cómo están”.  

Pan a través de una app

Hace cinco años el argentino Antonio Bertasio invirtió en una app Quiero Pannet que a día de hoy está salvando su negocio.

Quiero Pannet gracias al código postal del cliente, ofrece el catálogo de panadería congelada que luego se despacha al domicilio listo para hornear.

“El 18 de marzo, cuando decretaron la cuarentena, armé una reunión de urgencia con el equipo, de unas 25 personas, y les dije que a partir de ahora todos seríamos vendedores y que lo haríamos recomendando a la gente que usará la app”, dice.

“Ahora ya armamos un equipo, una campaña de comunicación, hay personas especializadas en e-commerce directamente enfocadas en que podamos expandirnos y seguir creciendo sobre esa base digital”, dice.

Viseras de protección

2MD Láser es la empresa de la arquitecta venezolana Francis Murillo. Su negocio son  los cortes láser e impresión 3D. 

Con la llegada del COVID-19, 2MD Láser ha fabricado alrededor de 8.000 viseras protectoras para personal médico, un elemento clave en el uniforme de quienes tratan a pacientes infectados o realizan pruebas diagnósticas.

La organización Code4Venezuela articulo una red de espacios de impresión 3D para imprimir viseras, a ello se sumó las  donaciones por parte de empresas y particulares de material como acetato y tereftalato de polietileno (PET),  lo que ayudó a acelerar la producción de las vísceras.

Mascarillas de cobre chilenas

Luz Briceño, Soledad Silva y Rocío Cassis crearon The Copper Company, donde producen textiles antibacterianos para usar en quirófanos.

Con la llegada del COVID-19 se centraron en fabricar mascarillas con telas elaboradas con nanopartículas de cobre, mineral que se produce en gran escala en Chile.

Briceño comentaba que “El cobre tiene el beneficio de que es antimicrobiano y hay muchos estudios dando vueltas que indican que un microorganismo o virus respiratorio muere a las cuatro horas sobre una superficie de cobre.

The Copper Company en menos de un mes ha vendido 60.000 mascarillas y generan empleo a más 70 personas entre ellos virólogos y epidemiólogos encargados de probar la mascarilla con la cepa del nuevo coronavirus.

 

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